Mujeres plantean incluir en nuevo reglamento electoral paridad en el binomio presidencial


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La Paz, 15 de enero de 2019 (CM/II).- Diversas organizaciones de mujeres de todo el país, agrupadas en torno a la Coordinadora de la Mujer, plantean que se incluya la paridad de género en el binomio presidencial en la normativa que viabilizará las Elecciones Nacionales 2020, actualmente en tratamiento por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE). En 64 años posteriores a los primeros comicios nacionales, tras el sufragio universal, solo tres mujeres fueron candidatas a la Presidencia de Bolivia.

De acuerdo con el calendario electoral, las organizaciones políticas y alianzas tienen hasta el 3 de febrero para la inscripción de sus candidaturas. En ese marco, el TSE trabaja en la reglamentación que hará posible encarar un nuevo proceso electoral para renovar a 177 autoridades nacionales, incluyendo al binomio presidencial.

Mónica Novillo, directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer sostiene que las Elecciones Nacionales 2020, previstas para el 3 de mayo, representan una nueva oportunidad para transformar el sistema político boliviano y profundizar la democracia, dando la misma oportunidad a hombres y mujeres de acceder al primer mando del país.

“En la cultura política boliviana –afirma Novillo– persiste la creencia de que las mujeres no están preparadas para asumir la Presidencia o la Vicepresidencia de Bolivia. En ese marco, las organizaciones políticas no incluyen entre sus propuestas la consideración de mujeres entre sus candidatas, lo cual refleja todavía una visión machista en la cultura y la práctica política”.

La Constitución Política del Estado, en su artículo 26, reconoce que “Todas las ciudadanas y los ciudadanos tienen derecho a participar libremente en la formación, ejercicio y control del poder político, directamente o por medio de sus representantes, y de manera individual o colectiva. La participación será equitativa y en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres”.

Asimismo, la Ley N° 026 del Régimen Electoral establece como principios de la democracia intercultural la equivalencia entre hombres y mujeres. “La democracia boliviana se sustenta en la equidad de género e igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres para el ejercicio de sus derechos individuales y colectivos, aplicando la paridad y alternancia en las listas de candidatas y candidatos para todos los cargos de gobierno y de representación, en la elección interna de las dirigencias y candidaturas de las organizaciones políticas, y en las normas y procedimientos propios de las naciones y pueblos indígena originario campesinos” (Art. 2, h).

Para las organizaciones de mujeres, la citada normativa es clara, en particular la última, cuando señala que la paridad debe ser aplicada a todos los cargos de gobierno y de representación. Esto quiere decir, también a candidaturas a Presidente/a y Vicepresidente/a.

Desequilibrio

Desde 1956, año de las primeras elecciones nacionales tras el voto universal, y 2019 –última vez que las mujeres se midieron en las urnas como candidatas, aunque los resultados de estos comicios quedaron sin efecto legal, según la Ley N° 1266–, solo tres mujeres fueron candidatas a la Presidencia de Bolivia y 17 a la Vicepresidencia, frente a 132 y 119 hombres, respectivamente, en la misma carrera electoral (ver tabla). Por otro lado, históricamente, Bolivia solo tuvo dos presidentas mujeres, cuyos mandatos fueron de carácter transitorio y, además, siguiendo una sucesión constitucional; vale decir que ninguna fue a las urnas. Una fue Lidia Gueiler Tejada, quien gobernó Bolivia en 1979 por ocho meses, y la otra, Jeanine Áñez Chávez, actual mandataria del país.

Al presente, Bolivia ocupa el tercer lugar en el mundo –después de Ruanda y Cuba– en participación política de mujeres en instancias legislativas; la gran deuda está en los niveles ejecutivos y, de manera particular, en el Ejecutivo nacional. El Índice Global de Brecha de Género (GGGI, por sus siglas en inglés), del Foro Económico Mundial, que mide la diferencia entre mujeres y hombres en una serie de variables, una de las cuales es el empoderamiento político, da cuenta de ello. Mientras que la brecha de género se ha cerrado y acortado en el Parlamento y en cargos ministeriales, respectivamente, el país mantiene una deuda histórica en cuanto a los más altos cargos del Ejecutivo nacional. El Índice, que para este indicador mide la cantidad de años de una mujer versus un hombre como cabeza de Estado, identifica que, en los últimos 50 años, en Bolivia las mujeres han ocupado la Presidencia solamente el 1,4% (Lidia Gueiler Tejada). Este estancamiento ha significado un retroceso en el ranking mundial desde el puesto 28 en 2006 (primera medición) hasta el puesto 60 en 2019, provocando la reducción del avance en el desempeño general de la variable de empoderamiento político. Otro dato más que marca los desafíos de la política boliviana.

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